
En la imaginación se me representa como un lugar elevado, un pequeño promontorio al que se sube para admirar el paisaje, nos alzamos allí con la idea de poner en orden nuestros pensamientos y desde esa pequeña atalaya, observar el paisaje como si fuera una extensión de nuestro propio ser.
Según sea nuestro humor y estado de ánimo, así será el tiempo que domine el paisaje. El día puede ser radiante por efecto del sol o bien estar cubierto de nubes, que amenacen tormenta. Hay días que sin perder un solo detalle, alcanzarás a verlo todo, sin límite hasta donde alcance tu vista y aún más allá con la mente, cabalgando en alas de tu imaginación. Por el contrario otros días, el mismo paisaje será más bien gris, se tornará oscuro en el pensamiento y no serás capaz de ver más allá de lo que te rodea o preocupa de ti mismo, de tu propia irracionalidad.
Pienso que al escribir reflexionamos sobre la vida y el amor. Subimos a este promontorio con la idea de saber más de nosotros mismos, con la esperanza de ordenar nuestras ideas y disfrutar de las vistas. Sabemos que si nosotros cambiamos..., el mundo cambiará con nosotros.
Observamos como las ideas se dibujan y desdibujan en el paisaje. Algunas quedan y otras se van. En el pensamiento vamos dando forma a las piezas para que encajen. Alcanzamos a imaginar y soñamos con cambiar el mundo. Construyamos si es posible un lugar mejor donde vivir, en paz y libertad. Erradiquemos las cosas que nos molestan en este paisaje de telediario, la pobreza y las injusticias sociales. ¡Salvemos La Tierra.!
Formamos nuestra propia personalidad e identidad, en base a la idea que tenemos de nosotros mismos y su vez, con la idea que los demás tienen de nosotros mismos.
¿Acaso es este el lugar..., donde uno puede expresar sus pensamientos?
En mi opinión es una gran montaña, la más grande si quieres, desde allí se puede observar el paisaje más grande jamás visto y aún más allá. Es un camino largo duro hasta la cima, ni siquiera sé si alguna vez se acaba. Tal vez no baste una sola vida o quizás si. ¿Quien sabe? ¿Hay alguien que haya subido allí?. ¿Que se verá desde lo más alto.? ¿Alguien lo sabe.?
Según sea nuestro humor y estado de ánimo, así será el tiempo que domine el paisaje. El día puede ser radiante por efecto del sol o bien estar cubierto de nubes, que amenacen tormenta. Hay días que sin perder un solo detalle, alcanzarás a verlo todo, sin límite hasta donde alcance tu vista y aún más allá con la mente, cabalgando en alas de tu imaginación. Por el contrario otros días, el mismo paisaje será más bien gris, se tornará oscuro en el pensamiento y no serás capaz de ver más allá de lo que te rodea o preocupa de ti mismo, de tu propia irracionalidad.
Pienso que al escribir reflexionamos sobre la vida y el amor. Subimos a este promontorio con la idea de saber más de nosotros mismos, con la esperanza de ordenar nuestras ideas y disfrutar de las vistas. Sabemos que si nosotros cambiamos..., el mundo cambiará con nosotros.
Observamos como las ideas se dibujan y desdibujan en el paisaje. Algunas quedan y otras se van. En el pensamiento vamos dando forma a las piezas para que encajen. Alcanzamos a imaginar y soñamos con cambiar el mundo. Construyamos si es posible un lugar mejor donde vivir, en paz y libertad. Erradiquemos las cosas que nos molestan en este paisaje de telediario, la pobreza y las injusticias sociales. ¡Salvemos La Tierra.!
Formamos nuestra propia personalidad e identidad, en base a la idea que tenemos de nosotros mismos y su vez, con la idea que los demás tienen de nosotros mismos.
¿Acaso es este el lugar..., donde uno puede expresar sus pensamientos?
En mi opinión es una gran montaña, la más grande si quieres, desde allí se puede observar el paisaje más grande jamás visto y aún más allá. Es un camino largo duro hasta la cima, ni siquiera sé si alguna vez se acaba. Tal vez no baste una sola vida o quizás si. ¿Quien sabe? ¿Hay alguien que haya subido allí?. ¿Que se verá desde lo más alto.? ¿Alguien lo sabe.?