
A mi en realidad lo que más me gustaría en este momento es viajar profesionalmente como lo hace mi amigo el Pollo, a ser posible de turista, con la cámara en ristre y en clase bussines, pero dadas mis circunstancias y responsabilidades habituales, un servidor se tiene que conformar con un billete de autobús todos los días para ir al curro y eso que dicen… ¡tenerlo ya es una suerte!
El mana hace mucho tiempo que no cae del cielo y personalmente no encuentro la manera de librarme de esta ley gravitatoria universal. ¡Será posible¡ todo por una manzanita de nada.
Dado mi coeficiente intelectual (AÚN NO SE CONSTRUIR COHETES) deduzco que no voy hallar fácilmente la solución al problema. Es algo parecido a cuando vas a un examen y no has estudiado ni torta, no se te ocurre nada. ¿Alguien sabe como hacerse con una buena chuleta?
Un conocido me recomienda que juegue a la lotería y de vez en cuando juego, como casi todos, pero no me gusta demasiado ya que todos sabemos que en esto la banca (Estado) siempre gana, obteniendo pingues beneficios de todos los ingenuos que caemos en su telaraña de apuestas estatales, depositando allí el eurillo o dos que nos ha costado un esfuerzo ganar.
Por eso de…, “Es la ilusión de todos los días”.
Un slogan publicitario que se transforma en espejismo del árido desierto y otra vez vuelta a empezar, sigue sin ocurrírsete la idea que te permita adquirir esa vivienda imposible, comprar ese coche que anuncian en la tele o aquel viaje que sueñas por el mundo mundial. Mejor en la hucha.
Para sobrevivir un poco de agua a final de mes en forma de sueldo y algo de ilusión. Pasa el tiempo y por supuesto no te ha tocado la puta lotería, así que aquí andamos juntos un día más, escribiendo y leyendo el blog, soñando con paraísos perdidos, haciendo el paria en el desierto de las ilusiones frustradas.
P.D. Si alguna vez te ha tocado algo, mejor no me lo cuentes. Gracias.