
La mayor parte de las personas ocupamos nuestro tiempo resolviendo día a día nuestras necesidades básicas, trabajamos para poder alimentarnos, vestir, descansar, y nos ocupamos de cuidar nuestra salud, de la vivienda, la educación y el ocio en general. Procurándonos bienestar intentamos ser felices. Es un derecho universal, una necesidad que por desgracia no todos disfrutamos por igual.
La inmensa mayoría del mundo, cuando no es pobre, trabaja por un sueldo que le permita llegar a final de mes, a veces no sin dificultad. Si tenemos en cuenta que nuestro trabajo ocupa habitualmente 8h, (a veces más) y un descanso saludable entre 6 y 8h, observamos que nos queda poco tiempo para aprovechar en diferentes actividades que nos gusten, si tu trabajo te realiza (cosa no muy común) resulta maravilloso. Si a eso le añades el tiempo empleado en tareas cotidianas, aseo, transporte, educación, compra de suministros, lavar, planchar, cocinar y así un largo etc, el tiempo para disfrutar aún es menor
Para poder vivir cómodamente compartimos recursos y repartimos responsabilidades que son mayores según crecemos, a veces nos asociamos en pareja y como dice la canción, “con los años que me quedan”, yo viviré por darte Amor.
Así las cosas, observamos que el tiempo es muy importante en la vida, un recurso difícil de obtener y más aún de aprovechar. En los tiempos que corren, disponer de tiempo libre se ha convertido en un lujo. Probablemente siempre haya sido así, no obstante ahora podemos hacer muchas más cosas en menos tiempo, sin embargo da la impresión, que nuestra forma de vivir y de pensar, sobre todo en las sociedades más desarrolladas, ha tomado demasiada velocidad.
No se quién dijo eso de…, “! Que paren el mundo, que yo me bajo ¡”. En cualquier caso lo diría por la velocidad a la que viajamos, pensar en el futuro a veces da vértigo. La tecnología y el desarrollo de la civilización en su conjunto es un tren que avanza muy rápido, desde la ventanilla observamos como el paisaje va desdibujandose, cada vez más, y según vamos adquiriendo mayor velocidad la imagen que resulta del paisaje es más borrosa. A su paso estelar, veloz como un cometa, comprobamos como los recursos conocidos van agotándose, el medioambiente se degrada, las especies se extinguen. Parece que la humanidad se encuentre en una desenfrenada carrera contra el reloj.
¿Hacía donde vamos?. Hacía un futuro inmediato, antes de acabar con la cuerda del reloj, párate un instante, relájate, respira el aire que aún tienes y contempla la belleza del universo. Ahora te das cuenta, formas parte un todo cósmico infinitesimal, tan sólo eres una mota de polvo sideral. Viajas con el pensamiento y ahora la velocidad del tren es relativa.